Entrevista a Michal Berg

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Michal Berg, coach dedicada a la crianza y disciplina positiva.
Michal Berg es una líder que continuamente explora nuevas maneras de apoyar e integrar a las familias en diálogos espirituales y busca las formas de llevar estas enseñanzas a tantos niños, como sea posible.
La convicción más profunda de Michal es que no sólo los padres ayudan en el desarrollo espiritual de sus hijos, sino que los niños también desempeñan un papel significativo en el crecimiento espiritual de los padres.
“La primera regla en la que creo es que lo que lo que podemos controlar es a nosotros mismos. Si quiero cambiar algo en la dinámica de la casa, si no estoy contenta en cómo las cosas se están desarrollando, siempre le digo a los papás que vean qué es lo que ellos están haciendo equivocadamente. Siempre hay algo en la relación que no está funcionando”.

—¿Quiere decir que el verdadero trabajo espiritual empieza por los padres?
—Muchas veces tratamos de cambiar a los hijos, cuando el verdadero trabajo es ver qué puedo hacer yo diferente. Espiritualidad en la casa significa que estoy consciente de mí mismo y ser capaz de aceptar y tolerar más a los demás. Todo comienza por amarme y aceptarme a mí mismo, y se trasfiere a aceptar a mis hijos y realmente amarlos. Porque usualmente les demostramos amor a ellos cuando las cosas van bien, pero realmente el desafío está cuando no se portan como yo espero. Muchas veces nos volvemos reactivos y no estamos realmente allí para ellos o no necesariamente entendemos cómo son. Entonces una de mis metas como madre es conocer cómo son mis hijos, y desde su punto de vista, no desde mi punto de vista.
—¿Desde qué edad se puede iniciar a un niño en la espiritualidad?
—Se trata de la manera en que vivimos nuestra vida. Los niños ven y sienten mucho más lo que hacemos, que escuchando lo que le decimos. Entonces no se trata tanto de lo que decimos, se trata más sobre cómo nos comportamos y la energía que proyectamos.
—¿Puede compartirnos cinco principios para que los padres comprendan más a sus hijos?
—El primero sería entender y llegar a conocerlos; el segundo es tener compasión de lo que son y de sus retos; el tercero es responsabilizarme como padre de mis acciones; el cuarto es desarrollar la intuición; y el quinto el amor, el verdadero amor, un amor sin condiciones.
Michal dice, La esencia de todo ser humano es la bondad. Y sobre eso conversa en sus charlas.






















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